Ahora que todos duermen, incluso el Poli que habrá desistido en ir al Kabuki y estará ahora acurrucao debajo de su edredón agustito, comienzo a relataros lo que en Jaén ha ocurrido:
Todo empezó con el señor Matz retrasando el horario previsto por la organización y la inesperada llegada del señor Castaño cuando nadie lo esperaba, al menos yo.

